Capítulo 9
“Un amor que regresa del pasado
Era un día en el que me encontraba libre en el trabajo, y no hallaba que hacer, así que entré en un restaurant, pedí un café con leche y un croissant y me puse a pensar en Jazmín viendo detenidamente la taza de café, recordaba algunos momentos en los que entrabamos a ese mismo restaurant y disfrutábamos juntos de un capuchino; en eso se paró frente a mí una mujer, casualmente era la amiga de Jazmín, aquella chica que vivía con ella, se llamaba Estefanía López, inmediatamente después de pararme y darle un beso en la mejilla, la invité a sentarse para que compartiera una taza de café conmigo a lo que esta gustosamente aceptó; estuvimos platicando sobre la vida de Jazmín y lo encantadora y tierna que era, me llegó la melancolía y me dieron ganas de llorar, pero prometí ser fuerte y no entristecerme al recordar a mi amada, Estefanía se dio cuenta de mi tristeza y me propuso cambiar de tema por lo que empezamos a hablar de ella; me dijo que era asistente de preescolar y que le gustaba mucho su trabajo pues compartía con los niños; también me dijo que estaba viviendo nuevamente en la ciudad, y me hizo mención al tema del miedo que le daba el hecho de que yo fuera policía y la peligrosidad que ese trabajo conlleva, yo le expuse que estaba claro sobre el peligro que corríamos los policías y que yo me encomendaba a Dios cada vez que salía a trabajar. Mientras yo platicaba con Estefanía y disfrutábamos de un deliciosos café con leche, entró al restaurant una linda chica la cual desde el primer momento se me quedó viendo, yo también la observaba a la vez que hablaba con Estefanía, yo sabía que la conocía pero no recordaba de donde, así que ella caminó hasta la mesa en la que yo me encontraba y me saludó, de inmediato me paré, era una mujer muy hermosa, parecía una modelo de portada, yo no podía quitarle los ojos de encima, entonces me dijo que ella había estudiado conmigo en la secundaria, allí pude recordar quién era, se llamaba Andreina Angulo y habíamos tenido una relación fugaz cuando realizábamos el bachillerato; yo estaba hechizado con la belleza de Andreina, tanto, que Estefanía se paró de la mesa, se despidió de mí y yo ni cuenta me di; desde ese momento comencé a salir con Andreina, creí que sería un romance más espiritual porque parecía de ese tipo de mujeres, pero me equivoqué; realmente Andreina buscaba era sexo, de hecho la primera vez que la invité a salir, quiso que la llevará a un hotel, yo la complací; el problema con ella era que no lograba alcanzar un orgasmo, estuvimos haciendo el amor durante seis horas aproximadamente y no pude lograr que Andreina tuviera un orgasmo; eso me desmoralizó, sin embargo ella me comunicó que era una enferma sexual, Andreina era ninfómana. Qué situación tan comprometedora tenía yo con Andreina Angulo, esta mujer estaba acostumbrada a vivir la vida disfrutando del sexo en todo momento, apenas yo salía del trabajo y ella me iba a buscar para que la llevara a algún hotel a hacer el amor; y los días que estaba yo libre en el trabajo la pasaba metido en una cama con ella, todo sería maravilloso si no fuera por el pequeño detalle de que Andreina no lograba alcanzar un orgasmo, teníamos más de seis meses con esa rutina y no llegaba a tener ningún orgasmo; incluso en los días de su menstruación quería tener sexo; es por eso que decidí finalizar con esa relación, ella no lo aceptaba y seguía buscándome, yo no hallaba como quitármela de encima, porque a la final igual terminaba acostándome con ella, era traumático, sobretodo porque en todo ese tiempo que estábamos juntos ella no lograba alcanzar un orgasmo; un día me lo propuse y le hablé con firmeza, le dije que ya yo no quería mas nada con ella, Andreina se rió de manera sarcástica y comenzó a acariciarme y trató de bajarme el cierre del pantalón, pero no se lo permití, la mujer se estaba poniendo intensa, estaba como desesperada por sexo, así que le pegué cuatro gritos y le dije que me dejara en paz, ella me abofeteó y se puso a llorar, dijo que ya yo había disfrutado de ella y que ahora la desechaba como si fuera basura, era claro que trataba de manipularme, yo me mantuve firme y logre hacer que se fuera; no llegué a verla por un buen tiempo. Mientras caminaba por ahí, me topé uno de esos días con Estefanía y la saludé, ella me ignoró; traté de conversar con ella pero me reclamó que tan rápido había olvidado a Jazmín y se retiró, me pareció más bien que estaba celosa; el sexo en abundancia puede ser satisfactorio, pero cuando se abusa de él puede traerte problemas tan serios como los que tenía Andreina Angulo.
Lenin Borjas
Teléfono: 00584121429619
E-mail: Lenin.borjas@hotmail.com
“Un amor que regresa del pasado
Era un día en el que me encontraba libre en el trabajo, y no hallaba que hacer, así que entré en un restaurant, pedí un café con leche y un croissant y me puse a pensar en Jazmín viendo detenidamente la taza de café, recordaba algunos momentos en los que entrabamos a ese mismo restaurant y disfrutábamos juntos de un capuchino; en eso se paró frente a mí una mujer, casualmente era la amiga de Jazmín, aquella chica que vivía con ella, se llamaba Estefanía López, inmediatamente después de pararme y darle un beso en la mejilla, la invité a sentarse para que compartiera una taza de café conmigo a lo que esta gustosamente aceptó; estuvimos platicando sobre la vida de Jazmín y lo encantadora y tierna que era, me llegó la melancolía y me dieron ganas de llorar, pero prometí ser fuerte y no entristecerme al recordar a mi amada, Estefanía se dio cuenta de mi tristeza y me propuso cambiar de tema por lo que empezamos a hablar de ella; me dijo que era asistente de preescolar y que le gustaba mucho su trabajo pues compartía con los niños; también me dijo que estaba viviendo nuevamente en la ciudad, y me hizo mención al tema del miedo que le daba el hecho de que yo fuera policía y la peligrosidad que ese trabajo conlleva, yo le expuse que estaba claro sobre el peligro que corríamos los policías y que yo me encomendaba a Dios cada vez que salía a trabajar. Mientras yo platicaba con Estefanía y disfrutábamos de un deliciosos café con leche, entró al restaurant una linda chica la cual desde el primer momento se me quedó viendo, yo también la observaba a la vez que hablaba con Estefanía, yo sabía que la conocía pero no recordaba de donde, así que ella caminó hasta la mesa en la que yo me encontraba y me saludó, de inmediato me paré, era una mujer muy hermosa, parecía una modelo de portada, yo no podía quitarle los ojos de encima, entonces me dijo que ella había estudiado conmigo en la secundaria, allí pude recordar quién era, se llamaba Andreina Angulo y habíamos tenido una relación fugaz cuando realizábamos el bachillerato; yo estaba hechizado con la belleza de Andreina, tanto, que Estefanía se paró de la mesa, se despidió de mí y yo ni cuenta me di; desde ese momento comencé a salir con Andreina, creí que sería un romance más espiritual porque parecía de ese tipo de mujeres, pero me equivoqué; realmente Andreina buscaba era sexo, de hecho la primera vez que la invité a salir, quiso que la llevará a un hotel, yo la complací; el problema con ella era que no lograba alcanzar un orgasmo, estuvimos haciendo el amor durante seis horas aproximadamente y no pude lograr que Andreina tuviera un orgasmo; eso me desmoralizó, sin embargo ella me comunicó que era una enferma sexual, Andreina era ninfómana. Qué situación tan comprometedora tenía yo con Andreina Angulo, esta mujer estaba acostumbrada a vivir la vida disfrutando del sexo en todo momento, apenas yo salía del trabajo y ella me iba a buscar para que la llevara a algún hotel a hacer el amor; y los días que estaba yo libre en el trabajo la pasaba metido en una cama con ella, todo sería maravilloso si no fuera por el pequeño detalle de que Andreina no lograba alcanzar un orgasmo, teníamos más de seis meses con esa rutina y no llegaba a tener ningún orgasmo; incluso en los días de su menstruación quería tener sexo; es por eso que decidí finalizar con esa relación, ella no lo aceptaba y seguía buscándome, yo no hallaba como quitármela de encima, porque a la final igual terminaba acostándome con ella, era traumático, sobretodo porque en todo ese tiempo que estábamos juntos ella no lograba alcanzar un orgasmo; un día me lo propuse y le hablé con firmeza, le dije que ya yo no quería mas nada con ella, Andreina se rió de manera sarcástica y comenzó a acariciarme y trató de bajarme el cierre del pantalón, pero no se lo permití, la mujer se estaba poniendo intensa, estaba como desesperada por sexo, así que le pegué cuatro gritos y le dije que me dejara en paz, ella me abofeteó y se puso a llorar, dijo que ya yo había disfrutado de ella y que ahora la desechaba como si fuera basura, era claro que trataba de manipularme, yo me mantuve firme y logre hacer que se fuera; no llegué a verla por un buen tiempo. Mientras caminaba por ahí, me topé uno de esos días con Estefanía y la saludé, ella me ignoró; traté de conversar con ella pero me reclamó que tan rápido había olvidado a Jazmín y se retiró, me pareció más bien que estaba celosa; el sexo en abundancia puede ser satisfactorio, pero cuando se abusa de él puede traerte problemas tan serios como los que tenía Andreina Angulo.
Lenin Borjas
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